Roger Waters: un retrato de apatía con un rayo de esperanza

Tras 25 años, regresa el que fuera alguna vez la cabeza creativa de Pink Floyd, con su usual apatía y cinismo en torno a la sociedad.


Roger Waters actualmente se encuentra en una gira mundial promocionando su nueva producción discográfica. (Foto: Erik F. Brandsborg, Aktiv I Oslo.no)

Roger Waters actualmente se encuentra en una gira mundial promocionando su nueva producción discográfica. (Foto: Erik F. Brandsborg, Aktiv I Oslo.no)

Después de un cuarto de siglo sin un álbum de estudio, Roger Waters regresa a recordarnos todo aquello que nos advirtió en su última producción: Amused to Death. El mundo, aunque ha cambiado mucho, para él no ha sido lo suficiente.

If I had been God
With my staff and my rod
If I had been given the nod
I believe I could have done a better job

El álbum es producido por Nigel Godrich, quien para muchos es considerado el sexto miembro de la banda Radiohead, así como George Martin a quien muchos llamaban el quinto Beatle. Godrich ha producido todos los álbumes de Radiohead desde Ok Computer, además de haber colaborado con Beck, Paul McCartney, U2, R.E.M., entre otros. Is This The Life We Really Want? se beneficia grandemente de la producción de Godrich: limpia, sencilla, pero llena de matices que afinan la melodía. Melodía y letra que aluden al tiempo de Roger Waters como miembro fundamental de la banda Pink Floyd, en su exposición más coherente y accesible como solista.

Es difícil la primera vez que uno escucha un álbum adentrarse en su letra. Por ser algo desconocido, enfocarse en los particulares es casi imposible. No es hasta que nos familiarizamos con el macro que empezamos a buscar nuevas cosas que apreciar en el micro.

Este álbum se engrandece en su letra.

Roger Waters hace un excelente trabajo en transmitir su mensaje. Es inevitable escuchar las letras y sentir culpa detrás de la poesía: “When World War II was over, Though the slate was never wiped clean, We could have picked over them broken bones, We could have been free, But we chose to adhere to abundance, We chose the American Dream”. Asume posiciones tajantes y muestra su decepción con la humanidad por su apatía ante todo lo negativo que ocurre a diario, terminando en un tono quebrado y desilusionado (consigo mismo) buscando afecto para sanar su remordimiento.

Carátula de Is this the Life we Really Want? (Facebook)

Carátula de Is this the Life we Really Want? (Facebook)

Y es que Waters no tiene problema alguno con expresar sus pensamientos, ya sea en una entrevista, un concierto o en un álbum. Esto no es algo de ahora: desde joven fue sumamente crítico de todo aquello que le parecía erróneo y/o paradójico. Él entiende que hemos fracasado en aprovechar nuestra capacidad para crear un mundo mejor, que nos hemos entregado a la abundancia no sustentable. Seguimos haciendo guerra justificada en causas nimias.

El miedo reina sobre nuestras acciones, sacrificando la libertad por seguridad. La humanidad en su mayoría es cómplice, ya que todo esto sucede y reaccionamos con apatía. Como él cuestiona: “Is this the life we really want? It surely must be so, for this is a democracy and what we all say goes.”

Es una invitación a recapacitar nuestras vidas, quiénes somos como individuos y sociedad, y si realmente somos lo mejor que podemos ser.

Al igual que en sus últimas creaciones con Pink Floyd, Roger implementa teatralidad para darle peso a su letra. La composición musical, la producción que hace uso de transmisiones televisivas frívolas y acordes de pianos alargados con silencios extensos entre sí, generan en mí sentimientos de decadencia, coraje, rebeldía y esperanza. Los coros, acompañados por Jess Wolfe y Holly Laessig de la banda Lucius, suenan etéreos, reminiscentes a los de "Dark Side of The Moon".

El disco está lleno de emociones, y hace un trabajo encomiable en proyectarlas, en especial al final de 'The Most Beautiful Girl', una alegoría a la libertad por la cual nos sacrificamos, pero abandonamos mientras escuchamos su llamado: “Home, I'm coming home, I'm the life that you gave, I'm the children you saved, I'm the promise you made, I'm the woman you crave, So hold on, I'm coming home.”

Luego de un disco lleno de amargura y resentimiento, las últimas tres canciones (que juntas crean un movimiento) concluyen en un tono de amor y esperanza. Afirman que la empatía y el apego por otro ser humano manifiesta lo mejor que uno tiene que ofrecer. La conclusión del disco conlleva un gran mensaje. Esperar, para eventualmente conocer la ternura que llevamos dentro, resulta en dejar atrás lo peor de nosotros:

And if she comes soon, Wait for her, And if she comes late, Wait. She was always here in my heart. Always the love of my life. We were strangers, oceans apart, But when I laid eyes on her a part of me died. The part that is envious, Cold hearted and devious, Greedy, mischievous, Global, colonial, Bloodthirsty, blind, Mindless and cheap…It would be better by far to die in her arms, Than to linger, In a lifetime of regret.

Todos tenemos pensamientos oscuros, momentos que pudimos haber manejado mejor y personas a quienes les hemos causado daño. Sin embargo, también hemos ofrecido ayuda y compañía, sacrificado parte de lo que somos por el bienestar de otros. Somos sumamente complejos, pero mientras el norte sea mantener una responsabilidad entre nosotros, por nosotros, conseguiremos alcanzar un bien común.

Y me encantaría poder contestarle a Roger Waters con un rotundo: “¡No!”

Por: Solann Díaz