Arcade Fire: Entre la desesperación y la diversión

Con Everything Now, su más reciente disco, caminan en la cuerda floja.


Arcade Fire es considerado como uno de los espectáculos en vivo más sobresalientes del planeta. (Foto: Krists Lujaers) | Thumbnail: Krists Lujaers

Arcade Fire es considerado como uno de los espectáculos en vivo más sobresalientes del planeta. (Foto: Krists Lujaers) | Thumbnail: Krists Lujaers

Hay un momento durante Signs of Life, el tercer corte de Everything Now, que marca una decisión musical acertada por parte de la banda y su equipo de producción (del cual formó parte Thomas Bangalter, mejor conocido como una de dos mitades que componen el dúo francés de música electrónica Daft Punk). Fue en ese momento, mientras esperaba por mi orden en un conocido establecimiento de comida rápida puertorriqueño, en el que no me sentí quieto. Había empezado a flexionar mis piernas, a levantar los pies. Estaba bailando al ritmo de un dance track montado encima de líricas que martillan la inercia cíclica en la sociedad y Arcade Fire era responsable de ello.

Spend your life waiting in line 
You find it hard to define
But you do it every time
Then you do it again

Desde su gran entrada, Everything Now se comporta como un burdo himno a la masificación y al consumerismo. Digo “burdo” porque, contrario a mucho del material previo que Arcade Fire ha fabricado con ojo cuasi clínico, el sentimiento que su moraleja más reciente evoca es notablemente más visceral, provocando un disco magullado. No es un diálogo diplomático lo que este álbum busca entablar con quién lo escucha… Es más un grito que emana de la misma desilusión con el status quo. Un cinismo poco sutil que atenta violentamente contra el mismo círculo de cínicos de donde proviene y a veces falla en el acto.

En los días que vivimos, esta temática nos puede parecer completamente normal y hasta genérica. Otro producto de nuestra época.

¿Quién hubiera pensado que Arcade Fire, colectivo canadiense que se ha caracterizado por emplear temas sociales de manera elegante y delicada en el pasado (escúchese su tercer álbum, The Suburbs, como el más claro ejemplo), se llegara a sentir desesperado, dándole puños a la pared como adulto sin mesura? Muy pocos en la crítica internacional, evidentemente. Pero véase aquí lo más interesante del asunto: esta gente parece que se está divirtiendo. Y mucho. 

Las pesadas ideas convertidas en munición viva bailan alrededor de mi cuerpo; todavía no estoy seguro si las esquivo, o ellas a mí. Pero están ahí. Son potentes. Y, eventualmente, si permites que te perforen, lo harán.

Carátula de Everything Now. (Facebook)

Carátula de Everything Now. (Facebook)

Aunque la estética de Arcade Fire cambia con cada álbum nuevo que producen, el deseo por magnificar el mensaje a proporciones de estadio de fútbol se repite. Y asimismo nos encontramos en éste, su quinto álbum, con una producción que más juguetona no puede parecer. Modelando un espacio en donde se desarrolla, el cual varía desde una ciudad hasta el interior de una tienda por departamentos administrada por “Everything Now Corp.”, Win Butler y compañía establecen un entorno travieso y cementan la ficción del disco. El concepto también refuerza la idea del Infinite Content con estribillos y motifs por doquier.

Melodías completas se forman en este patio de recreo donde los adultos se manifiestan con juguetes filosos. Sintetizadores y profundidad contundente contrastan con la voz etérea de Régine Chassagne en Electric Blue, convirtiéndola en una de mis favoritas. Put Your Money On Me nos reta. ¿Querrán que apostemos toda nuestra empatía para con esta propuesta? En We Don’t Deserve Love, probablemente la canción más sentida del álbum, que muy bien pudiera coexistir en el mismo universo de su Neon Bible, tenemos su contestación. 

Ciertamente, merecemos ser provocados por este disco que lo deja todo en el piso y se levanta con machucones en el proceso.

Por: Héctor López de Victoria